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Cólicos del lactante: causas, señales y qué puedes hacer para ayudar a tu bebé

Si tu bebé llora durante horas sin razón aparente, sobre todo por las tardes, no estás solo. Los cólicos del lactante son una de las experiencias más agotadoras y angustiantes que puede vivir una familia con un bebé pequeño. En este artículo te explicamos qué son exactamente, cuándo aparecen, cuándo desaparecen y, sobre todo, qué puedes hacer para aliviar el malestar de tu bebé y sobrevivir a estos momentos sin perder la calma.

¿Qué son los cólicos del lactante?

Los cólicos del lactante se definen por la regla del tres: llanto intenso durante más de tres horas al día, más de tres días a la semana, durante más de tres semanas, en un bebé sano y bien alimentado. Suelen aparecer entre las 2 y las 4 semanas de vida, alcanzan su pico entre las 6 y las 8 semanas, y se resuelven espontáneamente en la mayoría de los casos antes de los 4 meses.

La palabra cólico viene del griego 'kolon', el colon, lo que históricamente ha llevado a pensar que el origen es siempre digestivo. Hoy sabemos que no es tan sencillo: probablemente hay varios factores implicados, y no todos los bebés con cólicos tienen el mismo origen del llanto.

¿Por qué lloran tanto? Las causas más probables

La ciencia no ha encontrado una causa única y definitiva. Las hipótesis más respaldadas por la evidencia actual son:

  • Inmadurez del sistema digestivo: el intestino del recién nacido aún está aprendiendo a moverse de forma coordinada. Los gases quedan atrapados y producen dolor.

  • Sobreestimulación del sistema nervioso: al final del día, el bebé ha procesado muchísima información nueva y su sistema nervioso, aún inmaduro, necesita descargarla a través del llanto.

  • Sensibilidad a proteínas de la dieta: en algunos bebés amamantados, puede haber sensibilidad a proteínas de la leche de vaca presentes en la alimentación de la madre. En bebés con biberón, puede ser sensibilidad a la fórmula.

  • Microbiota intestinal: estudios recientes sugieren diferencias en la flora intestinal de los bebés con cólicos respecto a los que no los tienen.

Señales que te ayudan a reconocer un cólico

Aunque el llanto es el síntoma principal, durante un episodio de cólico es habitual observar también:

  • Cara enrojecida y expresión de dolor o tensión

  • Puños apretados y piernas encogidas hacia el abdomen o estiradas de forma rígida

  • Abdomen tenso o hinchado

  • El llanto se inicia de forma brusca, sin desencadenante aparente, y no cede fácilmente con las estrategias habituales

  • Los episodios se repiten a la misma hora, generalmente al final de la tarde o por la noche

Cuándo preocuparse: señales que requieren visita al pediatra

Los cólicos son benignos y se resuelven solos, pero hay situaciones en las que debes consultar con el pediatra sin esperar:

  • El bebé no gana peso correctamente o tiene señales de deshidratación

  • El llanto va acompañado de fiebre, vómitos frecuentes o sangre en las heces

  • Los episodios no remiten a partir de los 4 meses

  • El llanto es inusualmente agudo o diferente al habitual

Qué puedes hacer para aliviar a tu bebé

No existe una solución universal, pero estas estrategias ayudan a muchos bebés:

  1. Movimiento rítmico: mecerle en brazos, en cochecito o en portabebés. El movimiento continuo imita el entorno uterino y activa el reflejo de calma.

  2. Ruido blanco: el sonido del aspirador, del agua corriendo o aplicaciones de ruido blanco pueden calmar el sistema nervioso sobreestimulado del bebé.

  3. Posición boca abajo sobre el antebrazo del adulto (con control total de la cabeza y supervisión continua): la presión en el abdomen puede aliviar el dolor por gases.

  4. Masaje abdominal: con el bebé boca arriba, realiza círculos suaves en el sentido de las agujas del reloj alrededor del ombligo. También ayuda doblar las piernas hacia el abdomen suavemente.

  5. Calor suave: una manta tibia (no caliente) doblada sobre el abdomen puede aliviar el espasmo intestinal.

Cuídate también a ti: el impacto de los cólicos en los padres

Escuchar el llanto de tu bebé durante horas, noche tras noche, tiene un impacto real en tu bienestar emocional. El agotamiento, la frustración, la sensación de no poder ayudar a tu hijo: todo eso es completamente normal y no significa que seas un mal padre o una mala madre. Lo que necesitas, además de estrategias para el bebé, es apoyo para ti.

En Salus Care Baby podemos relevarte durante las noches más duras para que puedas descansar. También ofrecemos asesorías online para ayudarte a entender lo que le pasa a tu bebé y a desarrollar un plan de acción adaptado a vuestro caso concreto. No tienes que aguantar esto solo.

 
 
 

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